martes, 10 de diciembre de 2013

Educación en Argentina: LA DÉCADA PERDIDA

por EMILIO CORNAGLIA*
 
La semana pasada se dieron a conocer los resultados de la “prueba PISA” y con ello se reavivó el debate acerca del estado de la Educación en el país. Con estos exámenes se produce un informe comparativo, que analiza el rendimiento de estudiantes de 15 años en ciencias, matemáticas y lecto-comprensión. Es llevado adelante cada tres años por la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico) y actualmente evalúa a 65 países entre los cuales Argentina quedó ubicada en el puesto 59.
 
Lo primero que sale a la luz ante esta situación es la ausencia de debate en torno al sistema educativo. La Nación, las Provincias, los partidos políticos y la sociedad civil rehúyen a la discusión sobre el estado de nuestras escuelas y universidades. Cuando surgen hechos incontrastables, como las tomas de los colegios o incluso la publicación de esta prueba PISA, el debate es pobre y generalmente apunta más a deslegitimar lo expresado por algunas voces que a entrar en el análisis profundo de lo que acontece. Discutimos nuestra Educación con anteojeras puestas.
 
Algunos dirigentes gremiales, como Stella Maldonado de CTERA, fueron más complacientes con el Gobierno que con sus representados, y salieron por la tangente criticando la “prueba PISA”. Los argumentos utilizados son válidos: sabemos que la OCDE coordina políticas económicas y sociales a nivel mundial, y son los países centrales los que “dirigen la batuta”. Sabemos que su interés está puesto en aspectos macroeconómicos, concibiendo a la educación en términos mercantilistas y pensando a los estudiantes como una pieza más de la maquinaria. Pero no podemos esconder bajo la alfombra la profunda crisis del sistema educativo argentino, ni responsabilizar a la OCDE por algo que debemos hacer nosotros.
 
La reacción del Ministro de Educación ante el informe PISA 2013 fue decir que “esperábamos mejores resultados”, luego de haber construído un complejo andamiaje argumental, evadiendo sus responsabilidades como Ministro y derivándolas hacia los docentes, los propios alumnos y sus familias. Nada dice Sileoni acerca de la terrible tasa de abandono y deserción escolar -medida por el propio Gobierno-, que refleja que 7 de cada 10 niños que empiezan la escuela primaria no llegan a finalizar la secundaria. Ni una palabra acerca del olvido en el que tienen a un millón de docentes, que perciben salarios indignos y poca formación. Tampoco menciona la pérdida de calidad y la falta de adaptación de los contenidos pedagógicos a los nuevos tiempos que corren. Sólo se jacta de haber repartido 3.800.000 netbooks y haber duplicado el porcentaje del PBI para Educación.
 
Otras voces, como la de algunos especialistas en materia educativa, hacen un esfuerzo por comprender los resultados de la prueba PISA para encontrar elementos que permitan identificar nuestros problemas y construir mejores soluciones. Desde la Federación Universitaria Argentina venimos alertando insistentemente al Ministerio y sus autoridades sobre la crisis del sistema educativo. Lamentablemente, el autismo y la sordera con que se manejan impiden encarar un diagnóstico conjunto, vedando con ello la posibilidad de forjar compromisos a mediano y largo plazo que permitan salir del laberinto. Seguimos convencidos de que la Educación debe ser un pilar fundamental para la construcción de una Democracia que elimine de una vez y para siempre el flagelo de la pobreza y la marginalidad, que forme en valores a sus ciudadanos, promoviendo su libertad e igualdad. En este fin de año convulsionado, con hechos que ponen de manifiesto una profunda fragmentación social, el Gobierno Nacional sigue cerrando las puertas del Ministerio de Educación, impidiendo a los protagonistas del sistema educativo encontrar la respuesta a un problema que no están dispuestos a ver, pero cuyas consecuencias salen a la luz cada vez con más crudeza.
 
 
*Actual Presidente de la Federación Universitaria Argentina - Miembro de la RED Federal

miércoles, 4 de diciembre de 2013

La policía acuartelada, los cordobeses acorralados

Saqueo durante la huelga de policías de la Provincia de Córdoba ocurrido
en el día de ayer 
Es horrible despertar como nos toco hacerlo hoy a los cordobeses. Córdoba hoy amaneció armada, impotente, resignada, frustrada y saqueada.

No es producto de la casualidad, en el medio del infierno uno intenta revisar el porqué de tan dramática situación y se encuentra con un estado de las cosas complejo.

La policía de Córdoba expresa en alguna medida un reclamo justo en tanto y en cuanto ganan miserias, se ven expuestos a cumplir con actividades extras para vivir, y pasan días enteros sin dormir con el riesgo que eso implica para su seguridad y la de quienes deben proteger.
 
Sin embargo al ciudadano común le surgen sensaciones encontradas, porque todos sabemos que la mayoría de los agentes son gente humilde exponiendo la vida por 2 pesos, pero también sabemos que dentro de esa fuerza y a la sombra de un poder político mentiroso, actúa un poder represivo y corrupto en el que la persecución por portación de cara, los homicidios nunca resueltos, las desapariciones de personas, el narcotráfico y la trata de personas, entre otros males, están a la orden del día.

Hay dos visiones de fuerza policiaca que conviven entonces. Por un lado la del laburante expuesto al escarnio público, la miseria y la falta de dignidad laboral. Por otro la visión de que la policía es mano de obra barata para los negociados y las necesidades represivas del gobierno de turno.

Después de 14 años de De La Sota evidentemente la policía eficiente y bien paga que nos muestran los spot publicitarios son tan impostados como la sonrisa del gobernador.

Es hora de que el gobernador asuma alguna responsabilidad por el acontecer de la seguridad y el funcionamiento de la policía en los últimos años.

Pero también es hora de que el gobierno nacional nos explique porque razón mientras arde una provincia siguen discurseando sobre quien tiene la culpa en lugar de garantizar el bienestar de los ciudadanos de Cba.

Una interna entre facciones de un mismo partido no puede ser superior al bienestar común. Los saqueos de hoy no son distintos a los de otras oportunidades, siempre está la mano negra de la política y siempre arrastran en su oportunismo un estado social calamitoso que a veces se esconde pero que sigue latente.

Ayer y hoy se vio en el medio del caos a humildes y gente de buena situación económica aprovechar el caos y robar a mansalva. Se bajaban de motos indocumentadas y de autos 0 km, todos eran cordobeses, la violencia nos gano la pulseada. Víctimas y victimarios se confundieron.

La política debe acusar recibo, hay mucho por madurar en cuanto a las prioridades frente a estos momentos de tensión, hay mucho que revisar respecto a la sociedad que estamos creando y fomentando, hay mucho para discutir sobre que policía queremos y que policía tenemos.

Es tiempo de solucionar este estado de miedo y para eso necesitamos menos "cordobesismo" publicitario y menos cadena nacional para aplaudidores. Necesitamos decisiones, seriedad, autocritica y responsabilidad. Necesitamos dirigentes no mercaderes del poder.


Marcos Curletto
Mesa Nacional de la RED Federal
Vicepresidente del Comité Nacional de la Juventud Radical

miércoles, 30 de octubre de 2013

#GRACIASALFONSIN

por JUAN CRUZ CÁNDIDO* para Diario Inédito
 


Octubre de 1983 desde el recuerdo embrionario de un joven militante. Los recuerdos se mezclan con las anécdotas escuchadas y con los documentos históricos. De ese cocktail nace este artículo de Juan Cruz Cándido.
 
El 30 de Octubre de 1983 me encontró creciendo en el vientre de mi mamá. Hasta ese día, como dice Miguel Hernández, todo -menos el vientre- era todo confuso, futuro fugaz, pasado, baldío y turbio.

Pero el 30 de Octubre la Argentina fue masivamente a llenar de votos las urnas bien guardadas y Raúl Alfonsín, el candidato del radicalismo, aquel que no iba a poder ganarle al candidato de Perón, triunfó en las urnas y con él, sus ideas de reparación moral, judicial y social luego de una dictadura que mutiló a una generación de argentinos, devastó la estructura económica y cercenó los derechos básicos y cuyos crímenes estaba dispuesto a perdonar el Partido Justicialista que hoy gobierna el país.

Evoco el 83, no desde la añoranza de los mejores tiempos vividos, sino desde la mirada de alguien que nació ya en democracia, que no vivió un sólo minuto de su vida sin libertad, que no sabe lo que es tenerle miedo a las fuerzas del Estado.

También lo evoco desde la mirada de quién valora la piedra fundamental que puso Raúl Alfonsín en la historia de nuestra patria y de Latinoamérica. Estas tierras postergadas de América son hoy espacios para la libertad y la paz, para la confrontación de ideas, el conflicto político y el diálogo, la disputa y la concertación: nada de eso sucedía antes de la llegada al gobierno de Raúl Alfonsín.

Alfonsín presidió un país desgarrado y rodeado de dictadores de toda calaña. Democratizó las instituciones y la sociedad argentina, trabajó por expandir estos valores al resto de la región y, al final de su mandato, casi no quedaban gobiernos de facto en los países vecinos y el pueblo chileno le había dicho basta a Pinochet.

El coraje cívico de Alfonsín, que muchas veces iba por encima de la gran mayoría de la sociedad, hizo de la Argentina un país admirado en el mundo.

Había motivos para que ello ocurriera: se investigaron los crímenes cometidos por fuerzas del Estado y fuerzas paraestatales desde 1973 a 1983, se juzgó y condenó a los culpables en un hecho inédito en la historia de la humanidad, se restauraron los principios de la Reforma Universitaria, se pusieron en marcha planes sociales y educativas que inspiraron a otros países, se impulsó el cooperativismo, se consagraron nuevos derechos como el divorcio y la patria potestad compartida, se terminó la censura, se alcanzó la paz con Chile, se desactivaron las hipótesis de conflicto con Brasil, se puso en marcha lo que hoy es el Mercosur, se desarrolló la producción de energía alcanzado el autoabastecimiento por primera vez.

Y fundamentalmente, los argentinos encontramos en Raúl Alfonsín al último presidente que gobernaba con la fuerza del ejemplo.
Predicaba la democracia, y era apasionado al discutir pero respetuoso del disenso.
Pedía a todos sacrificios, y ejercitaba la austeridad y rechazaba cualquier privilegio.
Convocaba a defender la libertad conquistada, y cada vez que la sombra del autoritarismo amenazaba con hacer fracasar la transición, ponía el cuerpo como superhéroe de película, pero siendo un mortal más, aunque con la convicción de un estadista y la garra de un patriota.

Nos decía que ningún hombre era más importante que las instituciones de la República, y hasta ofreció su cargo para preservar la democracia recuperada.

Pasaron 30 años de aquel 30 de octubre. Todos tenemos una deuda de gratitud con Raúl Alfonsín: hacer realidad aquel compromiso laico de “constituir la unión nacional, afianzar la justicia, consolidar la paz interior, proveer a la defensa común, promover el bienestar general, y asegurar los beneficios de la libertad para nosotros, para nuestra posteridad y para todos los hombres del mundo que quieran habitar en el suelo argentino”.

Tenemos con qué hacerlo: la democracia que nos legó Raúl Alfonsín.

*Juan Cruz Candido
Presidente Juventud Radical
Provincia de Santa Fe
@CacuUCR


 


miércoles, 16 de octubre de 2013

Frente a la Violencia: Democracia


Frente a la Violencia: Democracia
 
Luego de los hechos de violencia ocurridos en el marco de la campaña electoral con vistas a las próximas elecciones legislativas, los cuales son de público conocimiento, creemos necesario desde la RED Federal expresar algunas consideraciones al respecto.
Uno de las principales características que ha demostrado el kirchnerismo en su construcción política fue sin lugar a dudas la confrontación como forma casi exclusiva de relacionarse con el resto de las organizaciones que componen el arco político de nuestro país, manteniendo diversos grados de agresividad en función de la fortaleza o debilidad coyuntural del gobierno.
Cristina Fernández de Kirchner, Guillermo Moreno, Carlos Kunkel, Andrés Larroque, Mariano Recalde, Juan Cabandié, Miguel Pichetto, Agustín Rossi y tantísimos otros más conforman una lista de dirigentes de primera línea que demuestran fielmente esta forma de hacer política no propia de un sistema republicano.
Hoy, con un kirchnerismo en un mal momento, con evidentes retrocesos tanto electorales como en el campo de la iniciativa política, es notable cómo la violencia se constituye en un eje fundamental de esta campaña. El atentado sufrido por el candidato radical Ángel Rozas, cuyos autores materiales están abiertamente vinculados al gobierno oficialista de Jorge Capitanich, se suman otros algo más confusos pero que de igual manera intentan amedrentar o perjudicar abiertamente a candidatos no oficialistas. El incendio del Comité en Olavarría, el atentado sufrido en la casa del gobernador de Santa Fe Antonio Bonfatti, la violencia ejercida por militantes de la Tupac Amaru en Jujuy, las constantes amenazas sufridas por militantes en la Rioja que trabajan para la propuesta encabezada por nuestro diputado Julio César Martínez, el atentado sufrido por militantes de nuestra Juventud Radical de Paraná con armas de fuego a tan sólo 3 cuadras de la Casa de Gobierno Provincial, exceden ampliamente el folklore propio de las campañas políticas.
Hace poco tiempo, responsabilizábamos al gobierno nacional del clima violento que rodeaba a esta campaña, acusación que hoy ratificamos, recordándole además a los funcionarios de turno que son los encargados de velar por la seguridad y derechos de todos los habitantes de este país.
A 30 años de democracia y orgullosos de que el radicalismo haya significado la salida a la vida y la paz de la mano de Raúl Alfonsín, nos parece importante asumir con mayor fuerza el rol de garantes de un estado republicano y democrático. No hay más lugar en la Argentina que viene para la intolerancia y los aprietes políticos.  
La sociedad empieza a despertar y a demandar opciones políticas creíbles, que pongan a la sociedad, el diálogo y la dignidad de las personas como valor fundamental de sus acciones. En este marco la Unión Cívica Radical está haciendo un enorme esfuerzo a lo largo y ancho del país por estar a la altura de las circunstancias, cuya prueba más fehaciente es el resultado electoral obtenido en las elecciones PASO que demuestran la enorme expectativa que se ha puesto en el frente progresista que encabeza nuestro partido, sobre todo en provincias donde parecía imposible que los oficialismos de turno perdieran electorado frente a las propuestas del radicalismo y sus aliados.
Por último queremos aprovechar la oportunidad para  respaldar fuertemente a quienes desde la RED Federal, y todo el radicalismo en general, estarán disputando cargos electivos en sus respectivas provincias. Sin lugar a dudas ellos asumen en representación nuestra la obligación de renovar al partido y ayudar a que este sea una alternativa de poder progresista, democrática e inclusiva para nuestros conciudadanos.
16 de octubre de 2013
Mesa RED Federal